
Una receta que supo volver.
En Santa Bárbara, California, entre muros blancos y techos de teja, hubo un restaurante llamado Casa Blanca. Quienes lo conocieron todavía recuerdan sus burritos: generosos, hechos sin prisa, con el sabor inconfundible de la cocina de casa.
Su receta se quedó en la familia y pasó de una generación a otra, cuidada como se cuidan las cosas importantes: el punto exacto del chile, el tiempo justo de la carne, la forma de cerrar una tortilla para que nada se pierda en el camino.
Con los años, Casa Blanca cerró sus puertas. La receta, no.
"Una receta no vive en un local; vive en quien la aprendió."
Hoy vuelve a cocinarse en Tlaxcala, con el mismo cuidado de entonces. Se llama State Street, como la calle principal de Santa Bárbara, para no olvidar nunca de dónde viene.
Cada burrito es un homenaje a aquella cocina.



